¿Por qué implantar un sistema de privacidad es indispensable para tu entidad?

La entrada de la normativa en materia de protección de datos (RGPD y LOPDGDD), ha supuesto la obligación legal de implantar y adaptarse a este marco normativo, con las peculiaridades y dificultades que ello conlleva. No obstante, la implantación de un sistema de privacidad no debería observarse únicamente desde la perspectiva de la obligación legal, sino también de los beneficios que puede aportar a nuestro negocio.

Cuando implantamos en nuestra entidad este tipo de sistemas, estamos haciendo un análisis profundo sobre todas las actividades que se llevan a cabo en el día a día, centrándonos específicamente en aquellas que conllevan un tratamiento de datos personales. Debemos ir analizando todo lo que interviene en ese tratamiento, desde las personas que participan, a las aplicaciones, documentos, empresas colaboradoras y canales de comunicación que intervienen en las actividades de cada departamento.

¿Cuales son los beneficios?

MAYOR CONTROL DE NUESTROS RECURSOS

Este análisis facilitará la obtención de una “fotografía” bastante ajustada de cómo funciona nuestra entidad de manera muy detallada, permitiéndonos descubrir no solamente los incumplimientos que puedan darse en materia de protección de datos, sino duplicidades de herramientas y bases de datos, entre otros, que dificultan una gestión más optimizada de nuestra entidad y gastos que resultan ser innecesarios.

SEGURIDAD DE NUESTRA INFORMACIÓN

En el transcurso de este tipo de proyecto no nos centramos únicamente en analizar las cláusulas que son necesarias para cada actividad que compondrá nuestro sistema de privacidad, sino también en los medios digitales y el entorno físico de trabajo. A través de este análisis no solo se establecerá un marco jurídico para los tratamientos de datos personales que llevamos a cabo, sino que también estableceremos las medidas de seguridad que permitan reducir el riesgo de incidentes de seguridad, así como procedimientos que permiten una gestión adecuada de todos nuestros datos, estableciendo una base de medidas que colaboren activamente en la defensa de nuestros activos de información.

ESCUDO LEGAL FRENTE A TERCEROS

Las sanciones que puedan imponernos por una mala gestión de nuestros recursos, no son lo único que debe preocuparnos. Las obligaciones que impone la normativa, establecen un marco de responsabilidades que, de no gestionarse adecuadamente, puede suponer no solo la imposición de una sanción económica importante, sino que también estaremos expuestos a las reclamaciones de terceros que se hayan visto dañados por una inadecuada gestión de nuestro sistema de privacidad.

MEJORA DE NUESTRAS POSIBILIDADES DE NEGOCIO

Hoy día, la imagen que los posibles clientes tienen de nuestra entidad puede suponer el hecho diferencial entre que escojan nuestros servicios, o los de nuestra competencia. Vivimos en un mercado muy exigente, que pide no solo un buen servicio, sino también garantías de que hacemos las cosas bien.

Cláusulas de confidencialidad, contratos de encargado del tratamiento, medidas de seguridad aplicables a los servicios que prestamos, son algunas de las realidades jurídico-técnicas que cada vez se exigen de forma más evidente a cualquiera que preste un servicio a una entidad privada o pública, e incluso si nuestros servicios están orientados a consumidores y usuarios. A través de la implantación adecuada de un sistema de privacidad, seremos capaces de acreditar el cumplimiento y nuestro constante compromiso de proteger no solo nuestra reputación como empresa, sino también la de nuestros clientes.

Una adecuada gestión de un sistema de privacidad, es un aspecto muy positivo que, bien expuesto en la oferta de nuestros servicios, podrá suponer una mejora en las ventas y la fiabilidad de nuestros productos.

En definitiva, no debemos observar la implantación de una normativa únicamente desde la perspectiva de la obligación, todos sabemos que cumplir no es optativo, pero también es una parte esencial de nuestra empresa, que nos ayudará a reducir riesgos mediante una mejora de nuestra seguridad e imagen corporativa.